Tratamiento para la Resistencia a la Hormona Tiroidea

Uno de los problemas más comunes en el mundo actual, especialmente entre mujeres adultas, es el hipotiroidismo. Una de las patologías más condicionantes que podemos encontrarnos a lo largo de nuestra vida y que nos deja encadenados a un tratamiento crónico con levotiroxina de por vida. Asimismo, encontramos diferentes grupos de población que a pesar de no tener un hipotiroidismo diagnosticado, presentan síntomas muy relacionados con el mismo. Esto se debe a que sus células presentan resistencia frente a la hormona tiroidea.

Cómo trabajan las hormonas tiroideas

La liberación de hormona tiroidea a la sangre depende del hipotálamo. Este centro de control será el encargado de producir TRH (hormona liberadora de tirotropina) para que la hipófisis segrege TSH. Esta hormona estimulante de la tiroides, cuando se activa pone en marcha a la glándula tiroides para que potencie la captación de yodo y fabrique hormonas tiroideas. Para la fabricación de estas hormonas se necesita yodo y tirosina, los sustratos principales.

La mayor parte de hormona tiroidea que encontramos en la sangre es tetrayodotironina (T4), sin embargo, es la T3 la que es más activa biológicamente. Alrededor del 80% de hormona T4 se convierte en T3.

Estas hormonas tiroideas viajan por la sangre unidas a proteínas de transporte como la prealbumina y la globulina transportadora de tiroxina. Cuando llegan a la célula, necesitan acoplarse a una serie de receptores nucleares conocidos como TRH alfa 1, alfa 2, TRH Beta 1 y Beta 2. La entrada y salida de las hormonas tiroideas a través de las membranas celulares depende también de proteínas transportadoras como la MCT8, la más relevante.

No podemos olvidarnos de las desyodasas, que se encuentran también en la membrana y son las que se van a encargar de la conversión de T4 a T3, ya que esta última es la que tiene mayor actividad.

Las desyodasas para su conversión necesitan selenio, vitamina C, vitamina E, zinc y cobre. Posteriormente, cuando la T3 vaya acoplarse al receptor para modular la transcripción de genes y poner a la célula a trabajar necesitará zinc y vitamina A. Como es lógico, este proceso requiere energía asi que será importante para nuestra célula que haya también suficiente cantidad de Magnesio, vitaminas del grupo B y biotina para que el ciclo de Krebs sea eficiente

Causas de la resistencia a la hormona tiroidea

Tengas o no hipotiroidismo, es importante que nuestra tiroides funcione correctamente, ya que todas las células de nuestro organismo dependen de la misma para ponerse en funcionamiento y dejar de vaguear, vulgarmente hablando.

Este síndrome de resistencia a la hormona tiroidea puede aparecer a cualquier edad, sin embargo, es en la etapa adulta avanzada donde más comúnmente se va a manifestar. Lógicamente después del daño y la acumulación que han ido provocando los antinutrientes y tóxicos procedentes de la dieta.

Las personas que sufren de tiroiditis de Hashimoto, bocio o han recibido cirugía (tiroidectomía) suelen presentar resistencia a la acción de las hormonas T3 y T4. Esto explica porque algunas personas consiguen encontrarse estables y normalizadas con 25 mg de Levotiroxina y otras que requieren más de 100 para sentir ese efecto.

Cabe mencionar, según este reporte de la revista de endocrinología y nutrición Elsevier, que la resistencia a la hormona tiroidea tiene un fuerte componente genético. Pero no queda claro si clínicamente, esta resistencia se debe a una mutación de diversas proteínas de transporte. Lo que apunta a que más bien se trata de un mal funcionamiento de las desyodasas o que los receptores no consigan acoplarse correctamente a la T3.

¿Por qué sucede esto? Naturalmente, una alimentación inadecuada. Citaré a continuación las razones que explican la etiología de esta resistencia.

  • Carencia de algunos cofactores: selenio, cobre, zinc, magnesio, vitamina A, vitamina C, vitamina E.
  • Problemas de absorción de yodo por presencia en la dieta de metales pesados: plomo, mercurio, cadmio, aluminio, arsénico, cobre.
  • Deficiencia de tirosina, que puede venir por un aporte insuficiente de aminoácidos aromáticos en la dieta (carnes, huevos, quesos, pescados, frutos secos).
  • Deficiencia de vitamina B6. Esta vitamina ayuda al hígado a detoxificar metales pesados y también permite la conversión de fenilalanina a tirosina.
  • Macromoléculas de carácter proteico o lectinas que bloquean la unión de T3 con los receptores (cereales refinados, lácteos, cacahuetes, soja).
  • Mala captación del yodo dietético por culpa de bociógenos (crucíferas sin cocinar) o por la acción de levaduras intestinales (candidiasis).
  • Competencia con el Flúor. Un halógeno más electronegativo que el yodo que impide la absorción de éste. Sobre todo por beber agua de grifo o usar enjuagues bucales.
  • Hiperestrogenismo que aumenta la síntesis de globulina fijadora de tiroxina dejando menos cantidad libre. Puede ser por consumo de anticonceptivos orales, abuso de lácteos, soja y maíz que contienen progesterona y zearalenona respectivamente.

Cómo corregir la resistencia a la hormona tiroidea

Si tienes hipotiroidismo y quieres normalizar tus niveles de TSH para que te reduzcan la dosis de levotiroxina o tiratricol, o bien presentas varios síntomas y quieres prevenir un bocio, dejaré a continuación una guía que podemos aplicar con el objetivo de reducir esta resistencia y resucitar a nuestra glándula tiroides de su hechizo.

Es fundamental que tengas en consideración la realización de un chequeo cada 3 meses con tu endocrino para cerciorarte de que el programa dietético está funcionando. Cuando la resistencia se reduzca, es probable que notes taquicardias, nerviosismo o te cueste dormir. Esto sucede porque tus células se han vuelto más receptivas y por tanto, no necesitas tanta cantidad de medicamento.

Quiero mencionar también la importancia de nuestro eje endocrino, ya que repercutirá también en la actividad de las hormonas tiroideas, por tanto, habrá que manejar otros factores como la insulinoresistencia, niveles altos de cortisol, falta de sueño, ansiedad o hiperleptinemia. Indudablemente, optimizar nuestra nutrición y gestionar esta serie de inconvenientes repercutirá positivamente en nuestra salud, por consiguiente, en la actividad de las hormonas tiroideas.

Tratamiento para mitigar la tiroideoresistencia:

  • Limitar el consumo de leche de vaca, trigo, maíz, soja, avena, centeno, cebada y cacahuetes principalmente. Si se retiran mejor.
  • Aumentar el consumo de mariscos, frutos secos y carne de caza por su riqueza en selenio, zinc y cobre. Si no, tendremos que suplementarnos.
  • No abusar de las leguminosas. Aunque sean más inofensivas hay personas que no se han adaptado a un consumo regular de este grupo de alimentos.
  • Evitar el consumo de agua de grifo y el uso de enjuagues bucales.
  • Sustituir la sal común por sal marina. Tiene menos cloro y contiene trazas de otros minerales importantes como el calcio, magnesio y yodo.
  • Suministrar una buena cantidad de aceites vírgenes de oliva o coco por su riqueza en vitamina E.
  • Limitar en la medida de lo posible el consumo de azúcares refinados ya que fomentan el crecimiento de levaduras en el intestino.
  • Si tomamos crucíferas (coliflor, brócoli, repollo sobre todo) cocinarlas un poquito para eliminar los bociógenos.
  • Aplicarnos duchas de agua fría en la mañana ya que el frío es el mayor estimulante que existe para la tiroides.

Quiero dejar también un plus de contenido. Sobre todo complementos alimenticios que nos van a echar un cable.

Si queremos agilizar el proceso podemos incluir los cofactores y nutrientes vitales más importantes en forma de suplemento. Hay muchas personas que no tienen acceso a algunos grupos de alimentos o bien no los resultan apetitosos.

  • 2000 UI de vitamina A. Se puede tomar en forma de carotenos que no producen toxicidad, salvo fumadores compulsivos.
  • 200 microgramos de selenio diario, mejor acompañarlo de vitamina E ya que mejora su absorción.
  • 30 mg de gluconato o citrato de zinc.
  • Complejo de vitaminas del grupo B. Que aporte todas ya que de forma aislada no sirven.
  • 500 mg de vitamina C.
  • 2 gramos de glutamina diarios ya que reparan el epitelio del intestino y reducimos la entrada de tóxicos y péptidos de origen bacteriano.
  • En cuanto al cobre con 1 mg sería necesario. Está presente en pescados, carnes y legumbres así que no haría falta tomarlo de forma supletoria. Más que nada porque reduce la absorción de yodo y de hierro. Si hay exceso de hierro si sería interesante tomarlo más porque reducimos la aparición de hemocromatosis. Asimismo el cobre antagoniza con el zinc, que lo considero más relevante.
  • 500 mg de L-tirosina ya que es el aminoácido clave para la producción de tiroglobulinas.

Si alguien está interesado podéis tomar el Optimal Set de Fitline, un pack que incluye todo lo expuesto anteriormente y además sin aditivos artificiales ni edulcorantes.

Para concluir me gustaría dejar claro que esto no sustituye las pautas que os haya indicado vuestro médico. Se trata de una visión general y es necesario individualizar cada caso para ajustar de forma precisa las dosis y el programa dietético.

Como siempre, la práctica de ejercicio físico que promocione el desarrollo de masa muscular será un aliado indiscutible para regular nuestro entorno hormonal.

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