Tengo SOP y quiero adelgazar

No voy a decirte que 1 de cada 10 mujeres sufre de SOP o síndrome de ovario poliquístico, seguramente ya lo sepas. Lo que sí quiero decirte es que dentro de nada no será 1 de cada 10 si no 2 o 3 de cada 10 mujeres. No es una cifra alarmante sino espantosa. El SOP se asienta con más frecuencia en la vida de mujeres jovenes en edad fértil empeorando su calidad de vida y perjudicando la posibilidad de gestar o disfrutar de un entorno hormonal saludable.

Una de los mayores deseos de las mujeres que sufren SOP es bajar de peso y adelgazar. La pérdida de peso se ha demostrado clínicamente que beneficia la remisión de la poliquistosis ovárica consiguiendo que el ovario recupere su funcionalidad normal. No obstante, no asegura una remisión completa y es importantísimo considerar otros aspectos generales si queremos regular nuestro entorno hormonal.

Factores que están alimentando el SOP

Como bien sabemos la resistencia a la insulina es una de las condiciones de salud más relevantes cuando hablamos de síndrome de ovario poliquístico. La excesiva estimulación de las células teca por medio de la insulina puede repercutir negativamente en la función ovárica. A causa de esto, el SOP se ha constituido como principal culpable de amenorrea secundaria. La hormona luteinizante coge las riendas del carro quitándole protagonismo a la hormona foliculoestimulante o folitropina. De este modo, las cantidades de progesterona tan acentuadas desencadenan un hiperandrogenismo que lleva a la mujer a presentar un cuadro de efectos adversos indeseables.

Las células teca del ovario secretan a la sangre una buena cantidad de andrógenos y progesterona que conformaran los caracteres sexuales femeninos. Una hiperestimulación de este grupo de células que rodean el folículo de Graaf puede dar lugar a una hipertrofia ovárica, digamos que el ovario tiende a convertirse en un testículo masculino. La fuerte síntesis de andrógenos en la mujer responde al hirsutismo, alopecia, acné y la virilización tan característica del SOP.

Los andrógenos testosterona y androstenediona en la mujer sufren una aromatización a estradiol, la hormona femenina por excelencia. Un estradiol necesario tanto para la ovulación como para la salud de la mujer. Necesita estrógenos, obligatoriamente.

La aromatasa funciona bastante bien en el ovario, cumpliendo su función sin problema pero contamos con una aromatasa periférica, ubicada en el tejido adiposo. Cuando existe obesidad o exceso de grasa corporal, esta aromatasa periférica tiene una actividad notablemente más activa que la ovárica. La diferencia es que la aromatasa del tejido adiposo convierte a los andrógenos en estrona, no en estradiol.

La estrona es un estrógeno bastante más activo que el estradiol, lo que induce un efecto de retroalimentación negativa sobre el hipotálamo. Este órgano tiene receptores estrogénicos en su interior que le indican cuanta cantidad de GnRH tiene que liberar. Si hay mucha estrona, el hipotálamo naturalmente, deja de secretar GnRH, porque hay mucho estrógeno en el cuerpo. El problema es que la estrona no estimula al folículo de Graaf para que ovule, este folículo necesita estradiol. Un estradiol que sin la presencia de hormona foliculoestimulante no se fabrica.

El hipotálamo no produce GnRH, sin esta hormona la glándula pituitaria no sintetiza FSH. Sin FSH el ovario no produce estradiol. Sin estradiol no hay ovulación y sin ovulación la gestación es imposible que suceda. Tanto la producción alterada de andrógenos como la ausencia de estradiol genera severos problemas de salud en la mujer a largo plazo, dificultando la pérdida de peso, provocándole sangrados intensos, oligorrea, crecimiento de vello corporal en la cara y la línea umbilical e incluso abonan un terreno perfecto para que se asiente una depresión.

La resistencia a la insulina no es la única responsable. Hay mujeres que padecen SOP y cuentan sorprendentemente con niveles normales de insulina en ayunas, glucemia basal, péptido C, índice HOMA y HbA1c. El estrés crónico y la desnutrición pueden jugar también este partido.

El estrés crónico puede influir negativamente en la conversión y producción de estradiol. Tanto la progesterona como su forma hidroxilada pueden transformarse en glucocorticoides en cualquier momento gracias a la acción de la 3 beta hidroxiesteroide deshidrogenasa (3B-hsd). Los niveles elevados de cortisol le pasan información al hipotálamo, el centro de control del cerebro. Si nuestro cerebro ve que hay una amenaza o que estamos en peligro, como es lógico, lo último que quiere es que se inicie la ovulación. Como consecuencia la producción de GnRH cae al suelo y ya sabemos que sin gonadotropinas tenemos pocas opciones.

Los niveles elevados de cortisol mantenidos en el tiempo disminuyen la actividad del sistema inmunitario haciendo a la mujer más propensa a infecciones oportunistas y ataques de parásitos. Asimismo, la resistencia a la insulina y la tolerancia a la glucosa empeoran.

Por si fuera poco, tengo que decir que la grasa corporal es un buen reservorio de corticoides. La cortisona es un metabolito activo del cortisol, que puede reciclarse en cualquier momento en éste si es necesario. Un exceso de grasa corporal nos adapta mucho mejor al estrés y proporciona un sustento casi inagotable de corticoides con lo que los inconvenientes se duplican significativamente si existe obesidad.

Por último, quiero poner el foco en el apartado nutricional. Especialmente la micronutrición. La carencia de minerales y vitaminas puede ser el desencadenante final, aunque no sea el factor más importante para muchos médicos, sigue siendo vital considerar que la remisión del SOP requiere de una nutrición óptima. Algunos de los nutrientes esenciales más relevantes son:

  • Vitamina C: Reduce la fatiga adrenal, mejora la absorción y reciclaje del hierro. El hierro es cofactor para la actividad de la citocromo P450, crucial en la síntesis de andrógenos y estrógenos.
  • Zinc: Facilita el transporte de estrógenos en sangre. Aumenta la fertilidad y la superviencia de los ovocitos. Regula la actividad de la aromatasa.
  • Cromo: Forma parte de la cromodulina, una proteína fundamental para que la insulina trabaje correctamente. Sin esta enzima, con el paso del tiempo llegará la diabetes.
  • Magnesio: Interviene en la síntesis de hormonas esteroides. Participa en la metilación de los estrógenos y reduce el dolor premenstrual. Es cofactor de la cromodulina.
  • Vitamina E: Previene la peroxidación de lípidos y membranas lipídicas. Protege al colesterol de la oxidación e impide la muerte de adipocitos por hipoxia.

Factores que ayudan a revertir el SOP

Este panorama por fortuna tiene solución, la clave es trabajar cada día para conseguirlo. Con el paso de los meses recuperaremos la función hormonal correcta de los ovarios y podremos adelgazar sin necesidad de hacer restricciones fuertes de calorías. Un error bastante común en mujeres con SOP, pues las dietas desequilibradas lo único que van a conseguir es dificultar la recuperación.

A continuación os dejo enumeradas algunas indicaciones que debemos aplicar en nuestro estilo de vida si deseamos bajar de peso y combatir el SOP. Tenemos que entender que si existen otras comorbilidades y circunstancias como hipertensión, diabetes tipo 1, dislipemias, polimedicación, hipercolesterolemia… La situación puede variar.

  • Como punto más importante recalco e insisto en el ejercicio. Me parece el mejor aliado contra el SOP. Basándome en mi experiencia, he tenido la oportunidad de ayudar a muchas mujeres con SOP en mi centro. Todas ellas presentaban unos niveles de fuerza superiores a las mujeres que no contaban con este problema. No equiparables a los de un hombre por supuesto pero sí útiles para iniciar rutinas de entrenamiento más efectivas. La complexión endomorfa de algunas de ellas y el exceso de peso nos invitan a practicar ejercicios de fuerza que generen estímulos importantes en el tejido muscular. Esto incentiva la glucólisis y combate la intolerancia a la glucosa. Las células musculares se vuelven muy permeables a la glucosa cuando hacemos ejercicio estimulante, sin presencia de insulina. El aumento de masa muscular ayudará a regular el entorno hormonal de la mujer, disminuir los niveles de resistina e incrementar los de adiponectina y obestatina. Claves en la pérdida de peso.
  • Como segundo punto, es interesante eliminar de la dieta todos los lácteos, cereales, harinas y dulces. Con esta práctica nos quitamos el 90% de las carbodrogas. Dejamos de darle de comer a los parásitos, evitamos las hiperglucemias y las secreciones pronunciadas de insulina.
  • Gestión del estrés. Se combate bien con el sueño, buenas compañías, psicoterapia, yoga, aswaghanda, rodhiola, teanina y vitamina B6.
  • Complementos nutricionales. Si no podemos adquirir alimentos de calidad como los frutos secos, el marisco, la carne de caza, vegetales frescos y pescados grasos tendremos que suplementarnos. La utilización de picolinato de cromo, zinc, magnesio, vitamina C, vitamina B6, Omega 3, cúrcuma, orégano y betacarotenos funciona genial. La vitamina D si no recibís suficiente exposición al sol (20 minutos en verano y 30 en invierno) sería interesante también incluirla.
  • Ayuno intermiente. Una herramienta muy poderosa, mal aplicada en muchas ocasiones por gurús inexpertos pero que presenta grandes ventajas. Mientras se tolere bien claro. Permite que el hígado y el riñón trabajen mejor, regula el entorno hormonal, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce la resistencia a la leptina.

Como habéis visto, quedan expuestos los factores negativos y positivos para el SOP. Si queremos adelgazar nuestro objetivo no es otro que el de abandonar los malos hábitos. Nada que no sepamos. Para aquellas mujeres que queréis reducir los sangrados intensos podéis utilizar anticonceptivos orales y en caso de querer ovular existen medicamentos como el citrato de clomifeno y Femara, útiles para este propósito. Siempre bajo supervisión médica.

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