Relajantes Musculares – Debes saber esto antes de usarlos

He querido traer una pequeña revisión sobre los relajantes musculares y en especial sobre las causas que motivan a su ingesta. Muchas personas los toman de manera desmedida a la más mínima molestia muscular o física y hay que dejar claro que es una práctica poco recomendable y desacertada. No nos beneficia en nada, si lo que buscamos es una curación integral. Por ello, mi intención es reforzar la comprensión sobre la etiología de las contracturas y los puntos gatillo, los principales culpables del problema, cuya aparición viene motivada por 3 razones que vamos a explicar a continuación.

¿Por que te salen contracturas musculares?

A pesar de que en este punto podemos englobar a muchas enfermedades y patologías, en la mayoría de los casos tienen una etiología física, es decir, han venido propiciadas por una mala postura, un esfuerzo exagerado, un golpe o un desequilibrio emocional. En resumen, las contracturas musculares, denominadas también, en un sentido más profundo, puntos gatillo, se originan por 3 razones, que son: mal uso, desuso y abuso. Lo ejemplificaremos de manera práctica.

Mal uso. En este caso podemos poner como ejemplo movimientos ejecutados con una mala mecánica, el más típico es el de realizar una flexión lumbar para coger una caja pesada del suelo, en vez de doblar las piernas, agacharnos con la espalda recta y utilizar la fuerza de los glúteos y los cuadríceps para subirla. Esto puede generar puntos gatillo, contracturas en cualquier parte de la zona dorsal e incluso hernias en casos graves. Otro ejemplo sería intentar alcanzar un objeto en lo alto de una estantería, el cual para llegar hasta él, utilizamos una hiperextensión de la columna y un alargamiento del brazo que pone en riesgo la salud de nuestros ligamentos y tendones, en vez de utilizar un taburete que nos facilite la tarea. Lo mismo, puntos gatillo debajo de la escápula, se puede montar el angular del omóplato, un pinzamiento debajo de la axila…

Desuso. Muy comunes. Suele pasarle a personas sedentarias. Llevas por ejemplo 2 meses trabajando desde casa sin moverte, tu cuñado te pide que le eches una mano con la mudanza de su casa y al tercer mueble que llevas cargado se te pinza el romboides, el trapecio o el piramidal. Es lógico. Tus músculos pasan de estar en reposo absoluto, a la acción total. Lo más normal es que pase esto como medida preventiva de una lesión de gravedad.

Abuso. Suele darse en músculos fásicos, es decir, que suelen estar relajados casi siempre. Trabajar con el ordenador por ejemplo, da lugar a una hipertonicidad de los bíceps, los pectorales y los flexores del cuello. Esto genera tensión en la espalda. Llegas un día a coger las bolsas de la compra, con el frío, realizas una pequeña retracción a la cual los músculos de tu espalda no están acostumbrados y te pega el latigazo. Conclusión: contractura de campeonato. Es normal, los llevas de estar totalmente elongados durante horas a contraerlos en muy poco tiempo y de manera brusca.

Todo esto se puede trasladar de la misma manera a los problemas articulares.

Es cierto que la nutrición, la hidratación, el sueño y el estrés pueden en mayor o menor medida pronunciar o prevenir el nacimiento de un punto gatillo o una contractura, pero a rasgos generales, la falta, exceso o incorrecta práctica de movimiento será la directora de esta orquesta.

¿Sirven los relajantes musculares para quitar una contractura?

Por esto habrás entrado a este post, para conocer la respuesta a este dilema. Tristemente no. Los relajantes musculares son efectivos para paliar el dolor, pero no corrigen el problema, es más, lo disimulan y dan una falsa señal de recuperación que puede hacer que empeore el cuadro en días posteriores. Se producirá una inhibición del sistema nervioso, se bajara la inflamación, pero eso no hará que el músculo cambie de actitud.

Cuando sufrimos una contractura, el cuerpo nos está diciendo lo siguiente:

Has estado a punto de romper el músculo, así que para evitarlo he considerado oportuno encogerlo y dejarlo así unos días para evitar que vuelvas hacer ese movimiento, me ha pillado de sorpresa. Lo malo es que hará presión sobre los nervios cercanos y puede que se inflame esa zona. Disculpa las molestias.

Recuerda las 3 razones: mal uso, desuso y abuso. Esto es lo que hará que el cuerpo como mecanismo de defensa provoque ese punto gatillo dejando algunos nódulos en el interior del sarcómero. Con la siguiente imagen se ilustra muy bien.

relajantes muscularesLos relajantes musculares tradicionales ofrecen función antiespasmolítica y antiespástica, estos últimos reservados normalmente para casos de trastornos o desórdenes neurológicos, como la esclerosis múltiple o un accidente que haya lesionado la médula espinal. En la práctica se suelen englobar en el mismo grupo, pues tanto unos como otros se aplican para reducir espasmos musculares, ya sean por rigidez o por una exagerada activación nerviosa. Revisión completa sobre relajantes musculares.

Los fármacos antiespasmódicos más conocidos son el baclofeno y el diazepam, este último el más utilizado. Destacan por sus efectos sedantes, analgésicos y miorrelajantes. El baclofeno inhibe la liberación de neurotransmisores como el glutamato y el aspartato, produciendo una hiperpolarización de la célula que frena el flujo de calcio. Es eficaz en dolores localizados.

El diazepam, perteneciente al grupo de las benzodiacepinas, trabaja directamente sobre el tejido nervioso. Tiene una función muy parecida al neurotransmisor GABA, que es la de reducir la actividad neuronal, sobre todo las motoneuronas gamma. Es útil en dolores localizados y sistémicos.

El inconveniente de estos relajantes musculares es que producen una gran sedación, en ocasiones hasta confusión y aletargamiento durante todo el día, lo que incapacita parcialmente el desarrollo de actividades que supongan esfuerzo. Además, su uso está contraindicado en personas que usen maquinaria o trabajen en carretera.

En algunas ocasiones es común utilizar diclofenaco y naproxeno para las contracturas, sin embargo, estos fármacos no tienen propiedades miorrelajantes, sino antiinflamatorias, sólo reducen la inflamación, totalmente inútiles, francamente hablando.

Alternativas para los relajantes musculares

Para contracturas y puntos gatillos rebeldes yo recomiendo reposo y manipulación miofascial, llevada a cabo por un especialista. Muchas contracturas surgen en el cuello y la zona dorsal, lo que invita a la exploración por parte de un fisioterapeuta enrollado. Digo enrollado porque muchos de ellos, si vas desinformado/a, te sacarán 4 o 5 sesiones cuando con 1 es más que suficiente. Lo ideal es buscar una descompresión de esos nódulos localizados, practicar movimientos con los músculos antagonistas mediante inhibición recíproca y el uso de una pelotita de tenis en casa. Nos ahorraremos dinero y tiempo, reduciendo los síntomas drásticamente. Es importante recordar que el reposo es muy recomendable cuando existe mucho dolor.

relajantes musculares naturales

Relajantes musculares naturales

Por último, decir que muchas veces padeceremos algún punto gatillo o contractura por repetición. Normalmente no salen de repente sino por un cúmulo de movimientos y posturas incorrectas. Suelen ser frecuentes en períodos vacacionales y de transición al trabajo, ya que al deshacernos del estrés y las tensiones emocionales el organismo libera mucha carga hacia el exterior dejando gran parte en los músculos.

Dicho esto, hay que invertir algo de tiempo en prevenir el problema y no recurrir a la toma de relajantes musculares. Activar esos músculos dormidos, entrenar regularmente con moderación y no cada 15 días, dormir mucho y compensar las malas posturas.

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