Cálculos en el riñón – ¿Por qué salen y cómo tratarlos?

Los cálculos en el riñón o conocidos en la prácica clínica como litiasis renal surgen por varios factores internos vinculados a la alimentación, el estilo de vida y la genética del individuo. En la mayoría de los casos se forman de manera espontánea y se eliminan de la misma manera, sin embargo, en algunas ocasiones se tornan rebeldes y difíciles de excretar, lo que puede provocar intensos dolores y consecuencias graves tanto en el riñón como en los túbulos renales.

Cálculos en el riñón – Etiología

La mayoría de estos cálculos en el riñón se originan por hábitos alimenticios inadecuados. Muy pocos obedecen a causas genéticas. Estos nos lleva a entender que prácticamente, todos los cálculos pueden evitarse mediante un trabajo de prevención a largo plazo. Se sugiere, que las piedras que se forman en el riñón, según la Sociedad Española de Nefrología, en un 70% están compuestas de oxalato cálcico, una sal orgánica con muy baja solubilidad.

Algunos individuos, por razones genéticas, heredan un gen defectuoso que favorece la absorción de oxalatos a nivel intestinal y una hiperexcreción de los mismos a través del riñón, facilitando la formación de cálculos. Se le conoce como hiperxaluria hereditaria. Generalmente, en estas personas, la síntesis de oxalatos está muy acentuada en el hígado, que predispone a que el plasma albergue una mayor concentración de éstos.

Dentro de la etiología que explica cómo se desarrolla una litiasis renal o un cálculo en el riñón, distinguimos otras muy comunes como son:

  • Consumo excesivo de proteínas: Favorece la excreción del calcio y aumenta la producción de ácido úrico. Los sulfatos derivados de algunos aminoácidos como la metionina y la cisteína son muy reactivos a precipitar con minerales en el organismo, sobre todo calcio, magnesio y potasio.
  • Hiperuricemia: Bien por una excesiva producción de ácido úrico derivada del consumo exagerado de purinas, o bien porque los transportadores de urato en el riñón no están funcionando correctamente, explicado por defectos genéticos en URAT1 o GLUT9, que se encargan de reabsorber el urato en el riñón para mantener un correcto equilibrio eléctrico en el plasma sanguíneo.
  • Hipercalcemia: Los excesos de calcio en la sangre por ingesta elevada o una acentuada resorción ósea, facilita la formación de precipitados de sales de oxalato cálcico.
  • Sobredosis de vitamina C. Muy raras, pero a partir de los 2000 mg diarios, las posibilidades de sufrir un cálculo en el riñón se incrementan en individuos con antecedentes o baja actividad renal.
  • Acidosis metabólica: Especialmente en el túbulo renal. Los niveles bajos de pH favorecen mucho la aparición de cálculos, pues si existe una mayor concentración de ácidos orgánicos, estos tendrán más posibilidades de unirse a cationes divalentes como el calcio y el magnesio.
  • Infecciones bacterianas. Ya lo hablamos en otra ocasión. El ejemplo más claro es el caso de Proteus Mirabilis, la cuál fomenta la formación en el riñón de cristales de estruvita y oxalato cálcico.
  • Insuficiencia renal: Principalmente en edades avanzadas. La capacidad funcional de las nefronas para filtrar líquidos y desechos, se merma con el paso de los años. Todas las personas cuyos riñones estén sobrecargados o funcionen por debajo de unos niveles adecuados serán más proclives al desarrollo de piedras.
  • Estrés: Tanto físico como emocional. La liberación de neurotransmisores y cortisol en sangre, aumenta la permeabilidad de muchas sustancias a través de los capilares sanguíneos y el epitelio intestinal. El riñón trabaja el doble de rápido y se desgasta el doble de rápido. Recordemos también que las concentraciones de calcio, sodio, potasio y magnesio también aumentan en el plasma.
  • Problemas en el intestino: Celiaquía, intestino permeable, inflamación de los enterocitos y cirujías donde se haya extirpado alguna porción del duodeno o el íleon. La absorción de oxalatos es mayor en estas personas. Además en estos sujetos, se reduce el paso de nutrientes inhibidores como el magnesio, los citratos, el potasio y los ácidos grasos Omega 3.
  • Hipomagnesemia. Es raro sufrirla, lo que si es habitual es disponer de poco magnesio en el organismo. El magnesio es vital para eliminar los excesos de calcio que se depositan en arterias, articulaciones y los túbulos renales. Impide además que el ácido oxálico se una al calcio.
  • Fosfato cálcico. Esta sal se absorbe bastante mal y es poco soluble. Un abuso de alimentos ricos en fosfatos aumentan también la formación de cálculos en el riñón.
  • Bajos niveles de citrato. Una sal derivada del ácido cítrico. Su función entre otras cosas es comportarse como tampón o buffer dentro de la sangre. El citrato de calcio y de sodio son los más abundantes. Tienen como misión impedir la aglomeración de cristales de oxalato en los tubulos renales.
  • Medicamentos. Las sulfamidas por ejemplo pueden incrementar el riesgo de cálculos en el riñón.
  • Cistinuria. La cistina, un metabolito originado del metabolismo de aminoácidos como la ornitina, cisteína o la arginina, se torna insoluble en pH ácido. Este problema ocurre en personas con mutaciones genéticas, que muestran una hiperexcreción de cistina en el túbulo renal.
  • Deshidratación. La falta de agua hará que la orina sea mucho más concentrada, por lo que muchos compuestos estarán menos diluidos y se beneficiará la unión entre ellos.
  • Enfermedades: Hepatitis, tumores malignos, malformaciones congénitas, tubulopatías, muerte de nefronas, fibrosis quística…
  • Hipertiroidismo.

¿Como eliminar los cálculos del riñón?

En líneas generales, en personas sanas podemos establecer como la causa más común de litiasis renal a la cristalización de compuestos minerales y orgánicos en el riñón. La expulsión de estos cálculos suele ser natural, espontánea, en un par de días. Nuestro organismo se encargará de excretarlos, en muchos casos sin referir hacia una sintomatología molesta y dolorosa.

Algunas piedras son muy rebeldes y debido a su tamaño, será casi imposible excretarlas sin dolor y sufrimiento de manera natural. Los síntomas más frecuentes indicativos de cálculos agudos de riñón son vómitos, hematuria, dolor abdominal intenso y problemas para miccionar. En estos casos mi recomendación más directa es acudir al centro médico de urgencias para que puedan intervenirnos correctamente.

Mediante el uso de analgésicos y una dieta restrictiva el médico nos ayudará a expulsar estos cálculos. Advierto que es muy importante prescindir de fármacos antiinflamatorios y analgésicos salvo que el médico nos lo indique. Algunos fármacos pueden sobrecargar el trabajo renal, de ahí que no es inteligente suministrarnos voluntariamente un diclofenaco, un ibuprofeno o una aspirina sin la autorización del médico. En personas con insuficiencia renal todavía más.

Para cálculos de gravedad, conociendo la composición de la piedra, se suelen utilizar métodos más eficaces como la litotricia. Consiste en desintegrar los cálculos dentro del riñón mediante ondas de choque y ultrasonido. Con esto y un analgésico que relaje las paredes del músculo liso de los uréteres será suficiente en el 90% de los casos.

Prevención de cálculos en el riñón

Según este reporte del Centro John M. Eisenberg para la Ciencia de las Comunicaciones y Decisiones Clínicas, en la Facultad de Medicina de Baylor, se estima que 13 de cada 100 adultos tendrán cálculos renales una vez en su vida, no necesariamente dolorosos y recurrentes en el tiempo.

El mejor preventivo es la dietética, cuya premisa es la de sostener una moderación en ciertos grupos de alimentos problemáticos. Es importante comprender, que las personas de edad avanzada siempre son más vulnerables de sufrir cálculos en el riñón, por lo que los trabajos en materia de prevención deben ser más duraderos.

En primera instancia, hay que aclarar que la formación de un cálculo no transcurre en unas horas, sino días o incluso meses. Es probable que una comida pesada o un desfase ocasional no sean motivo como para preocuparnos. Ahora bien, la acumulación de malos hábitos es lo que puede facilitar una litogénesis aguda que remita en dolor y consecuencias mayores.

Lo principal es centrarnos en tomar suficientes cantidades de agua diarias. Es la clave para que la orina esté lo menos saturada posible. Incluso llevando dietas altas en sodio, azúcares refinados y proteínas, reducimos la formación de cálculos en un 50% si tomamos suficiente agua. Además, en casos de cálculos pequeñitos, estos pasarán sin que nos demos cuenta por el uréter.

Si notamos algunos de los síntomas descritos arriba, lo más sensato es acudir a urgencias para que valoren el cálculo y nos guíen adecuadamente. Eliminar los cálculos de manera natural sólo es recomendable si los síntomas son muy leves o la persona conoce muy bien el tratamiento a seguir para eliminarlos. Si tu caso es sorprendente y es la primera vez que pasa, visita a tu médico para que te hagan un análisis completo de orina, donde se chequeen valores como la calciuria, niveles de ácido úrico, pH de la misma, infecciones, poblaciones bacterianas… Es la mejor manera de prevenir una litiasis futura.

Os dejo a continuación una guía sencilla para tratar cálculos pequeñitos y prevenirlos si sois susceptibles a tenerlos:

  • Tomar de 2 a 3 litros de agua mineral diarios.
  • Incluir cítricos todos los días, como kiwis, limones, naranjas y pomelos.
  • Incluir alimentos ricos en calcio. Normalmente se cree que prescindir del calcio ayuda a prevenir los cálculos, pero es un error. El calcio bien absorbido reducirá una excesiva expresión de calcitriol y limitará la resorción ósea del hueso.
  • Evitar alimentos ricos en ácido oxálico como las espinacas, ruibarbo, tomates, lechuga y remolacha. Naturalmente cuando aparezcan los cálculos, no toda la vida.
  • Reducir la ingesta de sodio y aumentar la de potasio.
  • Aumentar el consumo de frutas frescas.
  • Consumir cereales integrales. Son ricos en fitatos que reducen la absorción de oxalatos y minerales cristalizados. Algunos como el salvado de trigo pueden tener efecto negativo, mucho ojo.
  • Limitar la ingesta de carnes, leche, huevos y pescado. Sólo durante los cálculos obviamente. Hasta que nos recuperemos. Especialmente si son cristales de ácido úrico.
  • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas, ya que aumenta la concentración y saturación de la orina, además de que la acidifica.
  • Aumentar el consumo de magnesio. Los suplementos de citrato de magnesio son interesantes.
  • Incluir grasas de calidad en la dieta. Los ácidos grasos libres disminuyen la absorción de oxalatos en el intestino, además, los Omega 3 mantendrán el balance correcto si hay exceso de ácido araquidónico en la dieta, el cuál incentivará la expresión de prostaglandinas tipo 2 e interleucina 1, que estimulan la acción de calcitriol (hormona que se encarga de la absorción de calcio y fósforo en el intestino).
  • Sueño. Si presumimos de tener un cálculo, el sueño reparador es una herramienta muy eficaz, ya que ayuda a relajar la musculatura lisa y que nuestros riñones trabajen más eficientemente.

Remedios naturales contra los cálculos en el riñón

Como en muchas patologías, podemos optar por remedios caseros totalmente naturales que nos ayuden a eliminar las piedras atascadas en el riñon una vez formadas. Dentro de los más populares encontramos algunas plantas depurativas como la cola de caballo, extracto de romero, las bayas de saúco, infusiones de gayuba, extracto de lepidium latifolium… Cabe decir que todas estas plantas poseen propiedades depurativas y ayudan a desintoxicar el organismo a través de un incremento de la diurésis. Es decir, no disuelven las piedras por arte de magia, sino que facilitan su eliminación a través de los conductos urinarios siempre y cuando se tome abundante líquido.

Las plantas ofrecen resultados muy subjetivos, dependiendo de la persona y el tamaño de la piedra, puede que no surtan el mismo efecto en todo el mundo. Antes de escoger esta opción debes asegurarte por qué se ha producido el cálculo y de que está formado. Lepidium latifolium, es muy famosa por su poder preventivo, pero es más útil en casos de cálculos infecciosos provocados por bacterias, ya que tiene cierto poder antibacteriano. Como digo, fomenta la diurésis, al igual que la cola de caballo, el boldo, o la herbensurina.

El abuso de estas plantas puede provocar una elevada natriuresis y niveles bajos de potasio, así que no tomes más cantidad de la recomendada para forzar la expulsión del cálculo.

Espero que os sea de ayuda. ¡A seguid sanos/as no lo olvidéis!

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