Los carragenanos NO son malos

El carragenato, carragenina o como se suele nombrar en las etiquetas, carragenanos. Se trata de un aditivo que se utiliza como ingrediente en muchos productos alimenticios, especialmente postres, batidos y salsas. Su reputación va en caída brusca desde que salió a la luz hace años su posible relación con el desarrollo de cáncer y problemas intestinales. Curiosamente este rumor apenas se conocía, sin embargo, actualmente muchas personas están demonizando a los carragenanos y evitando su consumo regular por temor a los problemas que he comentado. Por ello, enfocaremos de manera objetiva, como siempre, si existen evidencias suficientemente fuertes como para dejar de lado los carragenanos, o si tan sólo es un aditivo inofensivo que no debe preocuparnos.

Carragenanos, tan sólo se trata de fibra

No quiero explayarme mucho en este tema. En muchas ocasiones hemos comentado que realmente lo mejor para la salud y nuestro organismo es decantarnos por alimentos naturales, frescos y que estén libres de aditivos innecesarios. Naturalmente no todos podemos o estamos por la labor de llevar este consejo a la práctica, por lo que tenemos que lidiar diariamente con gran cantidad de aditivos y en la medida de lo posible, según también el bolsillo de cada uno, eludir los que sean más sospechosos.

Los carragenanos han generado mucha controversia y nos preguntamos si son tan malos como dicen. La realidad es que al igual que la mayoría de sustancias con las que nos encontramos en un plato, la dosis determinará el grado de toxicidad de cualquier químico o aditivo añadido al alimento, como es el caso del benzoato sódico.

Los carragenanos son extraídos de diferentes tipos de algas, no sólo las rojas. También pueden extraerse de la corteza de algunos crustáceos, como el chitosan, pues biológicamente los carragenanos son moléculas derivadas de galactosa, cuya función es constituir sólidas estructuras celulares que den consistencia y uniformidad. Ayudan a formar paredes de celulosa, fuente de fibra para el ser humano no digerible. Existen tres tipos de carragenanos, designados cada uno con letras griegas, a saber: kappa, iota y lambda. Dependiendo de la fuente donde se extraiga encontramos uno u otro tipo, cuyas diferencias se establecen por los grupos sulfato que contienen en su estructura molecular.

O sea, que podemos entender a los carragenanos como una fuente de fibra no digerible de origen vegetal, con la cualidad además de absorber agua. Se conoce como E-407 o carragenina, se utiliza en lácteos, postres, helados, batidos, salsas y margarinas principalmente. Se viene utilizando desde hace más de medio milenio, acompañando a otros aditivos de la misma índole como el agar o la goma guar. Actúan como gelificante y espesante, dando consistencia y vida al alimento, evitando que se ponga muy duro y pierda textura.

Carragenanos, inflamación y cáncer

Ahora es donde metemos las manos en la masa. Pues el miedo está en la afirmación de este encabezado. Si se trata, en esencia, de una fuente de fibra, por qué se los cataloga de cancerígenos o causantes de inflamación en el intestino. Lo explicamos a continuación:

Datos positivos. Si echamos un vistazo a la literatura científica que circula sobre los carragenanos, todos los estudios que lo acusan de ser perjudicial para el organismo se han hecho con ratas. Sin olvidar que en casi todos los casos de cáncer o muerte apoptótica, se indujo a las ratas a un estado de mutagénesis celular, administrando grandes cantidades de carragenanos, de tipo kappa sobre todo.

No hay ni uno sólo que pueda sostener de manera fidedigna que los carragenanos son causantes de tumores y desarrollo de cáncer en células intestinales en personas, tan sólo en ratas.

Datos negativos. Lo que sí está claro y debemos considerar es que pueden generar inflamación al irritar el epitelio intestinal. Se cree que la capacidad higroscópica de los carragenanos podría dañar la integridad de los enterocitos en el intestino, estimulando la apoptosis o suicidio programado. Relacionándolo con el anterior apartado, llegamos a la conclusión de que muy probablemente en grandes cantidades, los carragenanos puedan ser negativos para nuestra salud. Es más, algunos investigadores inducen inflamaciones en diversas glándulas del cuerpo como la próstata o la vejiga mediante la administración desmesurada de carragenanos.

Conclusión

Sabemos que las fuentes de fibra no solubles como la celulosa, la lignina, el chitosan o los almidones resistentes, que no pueden ser atacadas por la microflora del colon, pueden estimular la inflamación en el intestino, pues aunque no se disuelvan en agua si que pueden absorberla. Esta característica es la que los relaciona con la inflamación intestinal. Cuando se consumen en grandes cantidades, entran en contacto con la superficie del intestino, irritando a los enterocitos, que dependiendo de la persona y del grado de sensibilidad que tenga pueden verse perjudicados.

La fibra insoluble es buena, arrastra gran cantidad de tóxicos, incluso depósitos de colesterol y bilis acumulada, previniendo multitud de patologías digestivas. Con esto, no estoy categorizando a los carragenanos como si fuesen una fibra insoluble, pero si volvemos atrás y observamos su estructura molecular y de donde se extraen, en esencia podemos considerarlos como una fuente de fibra.

Por esto, siempre se recomienda tomar abudante agua en dietas ricas en fibra. Muchas personas que recurren a fuentes de fibra no soluble como las raíces de sen, el chitosan o la frángula para aliviar el estreñimiento y reducir la absorción de grasas, están muy expuestas a episodios inflamatorios a nivel intestinal, incluso tomando suficientes cantidades de líquidos.

Resumiendo, podemos afirmar (no con certeza absoluta) que los carragenanos producen inflamación intestinal si se toman en grandes cantidades, algo que no sucede en la vida real, cuyo contenido en un alimento tiene como misión comportarse como gelificante o espesante, dando consistencia y textura al producto. Naturalmente se aconseja restringir este tipo de aditivos en niños menores de 1 año. Así que salvo que estemos consumiendo carragenanos a todas horas, la luz de alarma no tiene por qué encenderse.

Espero que os sirva de ayuda. Cualquier duda en comentarios. ¡A seguid sanos/as no lo olvidéis!

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One comment to this article

  1. Maite Garcia

    on 28 octubre, 2018 at 9:40 AM - Responder

    Este articulo me ha ayudado a quitarme el miedo. Suelo tomar productos que llevan este aditivo y pense que podia perjudicarme mucho.

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