Alzheimer y hongos

¡Qué pesado soy con los hongos! ¿Verdad? Y tengo que serlo queridos/as lectores/as. Los hongos están involucrados como he dicho cientos de veces, en prácticamente casi todas las enfermedades. Que sean los culpables de todas no, lógicamente. Sin embargo siempre guardan alguna relación. En este artículo hablaremos de la relación, valga la redundancia, que tienen los hongos con la aparición de enfermedades degenerativas, especialmente del alzheimer.

De este tema se habló hará unos dos años, es más, provocó cierta controversia en algunos especialistas en psicología y genética, que se piensan que todo tiene que ver con los genes y la edad. No señor, los hongos están ahí, al igual que las bacterias, la falta de vitaminas, de ejercicio o una simple crisis nerviosa cronificada en el tiempo. Perfectamente puede favorecer la aparición del alzheimer.

El artículo que sacó a la luz el tema se publicó en el año 2015. Dirigido por un grupo de investigadores de la universidad autónoma de Madrid, casualmente aquí en España. Os dejo aquí la revisión. Además, algunos medios de comunicación hablaron también sobre dicho estudio, lo tenéis aquí.

Personas afectadas de alzheimer presentaron hongos en su cerebro

Titular brillante. Así lo dijeron en el estudio. Se recogieron muestras de tejido en 14 fallecidos por esta enfermedad y se comprobó que todos ellos presentaban cepas de levaduras en el cerebro. Es extraño que estos microorganismos puedan llegar hasta aquí, pero ya nos queda bien claro que sí. No obstante, sabemos de tiempo atrás que muchos microorganismos eran capaces de atravesar la barrera hematoencefálica en multitud de infecciones.

No se dice a que género pertenecen las cepas, pero sabiendo que algunas eran levaduras podemos inclinarnos hacia Cándida, Aspergillus o Cladosporium. Éstas últimas son mohos, pero sabemos que muchas de las esporas de éstos hongos están en el aire.

Para apoyar lo anterior, el mismo grupo de investigadores, posteriormente, intentaron observar si había relación entre hongos y neuronas. Utilizaron cepas de Cándida glabrata en ratones de laboratorio para comprobar si tenían alguna implicación dentro de las señales entre neuronas. Os dejo aquí también dicho estudio. No hubo resultados muy positivos, básicamente nada concluyentes, sin embargo, si quedo claro que los hongos pueden internalizarse entre neuronas y modificar la actividad de las mismas.

¿Los hongos provocan alzheimer?

Aún no está claro. Muchos profesionales niegan esta evidencia y se apoyan en que falta fundamento en el estudio, ya que abarcó un número de personas muy reducido. Es cierto. Con ese estudio no se puede concluir nada, pero las 14 personas tenían cepas de hongos, de eso no cabe duda. Esto quiere decir, que aunque los hongos no sean capaces por sí solos de provocar alzheimer, relación si que tienen, sea mucha o poca. Ya puede venir el mismísimo Ramón y Cajal a rebatir esta afirmación que la relación entre hongos y alzheimer está más que clara. Añado que algunos de estos hongos se utilizan para estudiar la enfermedad. Algunas levaduras como Sacharomyces cerevisae (la de la cerveza o el pan) son eucariotas como nosotros, y son también afectadas por la actividad de la proteína betamiloide, según los especialistas e investigaciones, la principal responsable del desarrollo de alzheimer.

Debemos entender que aunque la edad y los genes definan en la mayoría de los casos la aparición de alzheimer, la chispa que la detona está controlada por factores ambientales. Por tanto, el alzheimer no deja de ser una enfermedad multifactorial. Considero que las hipótesis que apuntan a que esta patología neurodegenerativa está influenciada por hongos, es escasa, pero no irrelevante. Se requieren más investigaciones al respecto, que ya se hacen, pero no están dirigidas a encontrar causalidades dentro de los hongos, sino a buscar un fármaco efectivo capaz de frenar la enfermedad, ya que eso significaría: ¡¡¡MUCHAAA PASTA!!!!

Perdonad mi sinceridad, pero es así, tristemente. Antes de terminar quiero dejaros mi hipótesis sobre este asunto, que no va mal encaminada. Es una teoría personal que carece de credibilidad, pero nos acerca un poco más a como los hongos han podido llegar al cerebro. Si no os interesa podéis dejar de leer a partir de aquí.

Posible hipótesis

Partiendo de la base de que las personas afectadas albergaban cepas de hongos en su cerebro, ya sabemos que han traspasado las barreras innatas que separan al cerebro de agentes extraños. ¿Pero como lo han hecho?

La barrera hematoencefálica está diseñada para que no pase ningún tipo de agente extraño. Su función es separar el fluido sanguíneo extracelular del sistema nervioso central. Las únicas sustancias que tienen permiso para ésto son los nutrientes, como glucosa, agua o dióxido de carbono por ejemplo. Las que salen de ella normalmente son las hormonas y neurotransmisores. Ésto ya debería de quitarnos la idea de la cabeza de que un hongo pudiese entrar ahí, bioquímicamente es imposible, a priori.

Ahora bien, sabemos que algunos péptidos si que son capaces de penetrar esta barrera y alterar ciertas funciones cerebrales, como el caso de la gliadina o las casomorfinas de la leche, ya mencionadas en artículos anteriores. Ésto ha llevado a investigar nuevas terapias que refuercen la medicina convencional, que puedan satisfacer nuevas patologías degenerativas como la ELA o el Parkinson, que guardan mucha relación con la alimentación.

Ésto que acabo de decir lo he hecho par dar fuerza a lo que viene ahora. ¿Como los hongos, que no son péptidos ni sirven de nutrientes, pueden traspasar la barrera hematoencefálica?

Mi hipótesis está involucrada con la glucosa y la inflamación. Casualmente, una de las situaciones que altera las funciones de la barrera hematoencefálica, volviéndola más imprecisa e ineficaz es la inflamación sistémica. Una infección por hongos, cuando se descontrola, lo primero que produce es un grado de inflamación bastante alto, causado por las micotoxinas. Este grado de inflamación se produce de manera similar cuando existe una hiperglucemia, aunque en este caso es efímera. Los hongos requieren gran cantidad de glucosa para proliferar o infectar a su huésped, por lo que ponen en marcha ciertos mecanismos que les permitan tener un aporte de glucosa asegurado. De éstos mecanismos hablé en otros artículos, pero resumiendo, lo que hacen es estimular a las glándulas suprarrenales para que liberen catecolaminas, las cuáles activan la liberación de glucosa al torrente sanguíneo. Lógicamente este proceso es reversible, pero si no se frena, el cuerpo entra en un estado de estrés oxidativo que puede alterar la bioquímica del mismo. El estrés produce cortisol, que a su vez inhibe los procesos inflamatorios y anula las defensas frente a patógenos y agentes externos. Eso implica también a la barrera hematoencefálica, que se ve alterada por los efectos del cortisol.

Lo que sigue es fácil. Las micotoxinas penetran la barrera hematoencefálica y dañan a los astrocitos, encargados de crearla. Cuando retomamos a un estado de tranquilidad, nuestro sistema inmunológico se percata de que los astrocitos y algunas neuronas están infectadas, lo que le obliga a erradicarlas. La puntita viene cuando nuestra querida proteína precursora de betamiloide, la APP, produce ésta en respuesta a la invasión. La proteína betaamiloide no sólo tiene relación con el alzheimer, ya que ejerce ciertas funciones, de las cuáles una de ellas y la más interesante, es su actividad antimicrobiana.

Una vez aquí, la betamiloide forma placas alrededor de las neuronas, perjudicando las sinapsis entre ellas y reduciendo la actividad de la acetilcolina. Si se cronifica esta situación, la persona afectada sufrirá de una degeneración neuronal, dando lugar a alzheimer.

Como véis es tan sólo una hipótesis, más compleja de lo que yo he explicado aquí, pero brevemente desarrollada para que nos hagamos una idea de que los hongos pueden influir en este tipo de enfermedades, no sé si de esta manera, pero sí que lo hacen. Disculpad si he sido demasiado técnico. De todos modos, lo importante lo hemos hablado en los dos primeros bloques.

Espero que os sea de ayuda compañeros/as. ¡A seguid sanos/as no lo olvidéis!

 

Investigaciones con Sacharomyces cerevisae para comprender la etiología del Alzheimer:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26235068

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25131588

 

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2 comments to this article

  1. Julián

    on 29 marzo, 2017 at 5:20 PM - Responder

    Buen articulo. Escierto que lei algo sobre eso anteriormente. Respecto a tu hipótesis supongo que si fuese asi la persona tendria que tener un campo de cultivo inicial para que suceda eso que cuentas. Creo que el estrés tiene mas repercusion que un hongo.

    • El rincón del sano

      on 29 marzo, 2017 at 5:24 PM - Responder

      Hola Julián. Sí, como bien dices la persona afectada debe tener una susceptibilidad muy alta al hongo. Mala alimentación, abuso de fármacos o corticoides, edad, genética vulnerable… El estrés es el factor que más repercute en todas las patologías de este tipo, no solo alzheimer. Yo en esta entrada he querido hablar sobre los hongos, que es un tema que me llama mucho la atención. Perfectamente se podrían hacer unos cuantos sobre el estrés. Al fin y al cabo sucedería algo parecido, la inmunosupresión es lo que permite la entrada de los agentes extraños causantes luego de la degeneración.

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